Una vez más nuestro país se encuentra en el ojo de la tormenta noticiosa por el asesinato de una mujer en manos de su ex marido la abogada Anibel González Ureña, quien fue herida de varios disparos por su ex pareja, el empresario Yasmil Oscar Fernández Estévez (Rey), en San Pedro de Macorís, según dicen los noticieros, en diciembre del 2017 el empresario de la industria de la mueblería provocó heridas por arma blanca a su ex pareja, por lo que fue llevado ante la justicia y guardó prisión.

Se dijo que el hombre salió hace poco de la cárcel y que tenía una orden de alejamiento de la mujer, por violencia de género, pero salió a terminar lo que había empezado

Las estadísticas de violencia contra la mujer van más allá de los casos de feminicidios u homicidios de mujer, ya que esta es la última instancia de violencia posible. Existen diversos tipos de estadísticas que son de alta relevancia para la toma de decisiones políticas en materia de prevención de la violencia, algunas de ellas son el número de casos de violencia de género, violencia intrafamiliar, delitos sexuales y las órdenes de protección emitidas.

Pero al parecer nada de esto ha contribuido a una solución para que los fatales desenlace de una amenaza anunciada no se siga cumplimento, hoy podríamos buscar todas las excusas posibles para identificar un culpable mientras tanto en lo que va de año de 40 mujeres han sido asesinadas en su gran mayoría por su ex pareja, dejando en la orfandad cantidades de niños y niñas que luego no hay manera de asegurarnos de que esas víctimas están recibiendo ayuda psicológica del trauma vividos por algunos niños que presenciaron como su propio padre asesina a su madre enfrente de ellos mismos, que horror más espeluznante.

Solo esperamos que este último asesinato sirva de advertencia a las autoridades competentes que están a cargo de recibir las denuncias de amenazas de muerte contra mujeres porque las amenazas son un delito o una falta, consistente en el anuncio de un mal futuro ilícito que es posible, impuesto y determinado con la finalidad de causar inquietud o miedo en el amenazado que es el preámbulo del asesinato, en conclusión ponerle más atención a las denuncias y concientizar a la población femenina que está experimentando este trago amargo para ver si las estadistas de muerte por femenicidios se reducen hasta que desaparezcan del escenario noticioso y de nuestro país y también de nuestra población.

Por Ricardo Mojica